El Juzgado de lo Social número 9 de Las Palmas de Gran Canaria ha reconocido una incapacidad permanente absoluta a una empleada de supermercado afectada por dolor neuropático, fibromialgia, limitaciones graves del hombro y un trastorno ansioso-depresivo.

La trabajadora estuvo representada por Daniel Calonge González, abogado especialista en incapacidad permanente de Atlante Legal.

Aunque el Instituto Nacional de la Seguridad Social había denegado inicialmente la prestación, la sentencia concluye que el conjunto de patologías y limitaciones impedía a la demandante desarrollar cualquier actividad profesional con la continuidad, eficacia, atención y rendimiento exigibles.

El fallo reconoce una pensión equivalente al 100 % de una base reguladora de 1.244,53 euros mensuales, con efectos económicos desde el 16 de mayo de 2023 y derecho a las correspondientes revalorizaciones legales.

Este caso tiene especial interés para las personas que trabajan como dependientas, cajeras, reponedoras o empleadas de supermercado y padecen dolor crónico, fibromialgia, depresión o limitaciones de los miembros superiores.

La sentencia obtenida por nuestro bufete demuestra que, para reconocer una incapacidad permanente, no basta con valorar el nombre de la enfermedad. Lo decisivo es determinar cómo afecta el cuadro médico a las tareas concretas de la profesión y a la posibilidad real de mantener cualquier otro trabajo.

Una empleada de supermercado con importantes limitaciones para trabajar

La demandante había trabajado desde 2007 como dependienta – vendedora de supermercado en una gran superficie comercial.

Su jornada era de 40 horas semanales, distribuida de lunes a domingo, con descansos variables en función de las necesidades de la empresa.

Aunque el término «dependienta de supermercado» puede parecer una profesión genérica, en realidad comprende tareas que exigen un nivel considerable de capacidad física, movilidad, atención y resistencia.

Entre las funciones habituales de una empleada de supermercado pueden encontrarse:

  • Reponer y colocar mercancías.
  • Alcanzar productos situados a distintas alturas.
  • Manipular objetos de diferentes pesos.
  • Utilizar de forma repetida las manos y los brazos.
  • Atender a clientes.
  • Cobrar y manejar productos en caja.
  • Mantener posturas prolongadas.
  • Trabajar de pie o desplazarse por el establecimiento.
  • Cumplir ritmos de trabajo y objetivos.
  • Mantener la concentración durante toda la jornada.

Por ello, las patologías que afectan al hombro, los brazos, columna vertebral, las manos o la capacidad de concentración pueden tener una repercusión especialmente grave en esta profesión.

La empresa intentó adaptar el puesto de trabajo

Los problemas de salud de la trabajadora comenzaron a manifestarse años antes de la solicitud de incapacidad permanente.

Como consecuencia de sus limitaciones, el servicio de prevención intervino y la empresa acordó reubicar a la trabajadora en diferentes departamentos.

Sin embargo, las sucesivas adaptaciones no permitieron que pudiera realizar con normalidad las tareas fundamentales propias de una dependienta de supermercado, dato que fue especialmente relevante. 

La adaptación del puesto puede permitir que una persona continúe trabajando cuando sus limitaciones afectan solamente a determinadas funciones. Pero cuando se prueban diferentes puestos y las dificultades persisten, las adaptaciones fallidas pueden demostrar que existe una pérdida real y sostenida de capacidad laboral.

En este caso, no se trataba únicamente de una previsión médica sobre las dificultades que podía encontrar la trabajadora. Las limitaciones ya se habían manifestado dentro del propio entorno laboral.

¿Qué enfermedades padecía la trabajadora?

La prueba practicada por nuestros abogados en el procedimiento permitió acreditar un cuadro clínico compuesto principalmente por:

  • Síndrome del desfiladero torácico.
  • Dolor neuropático como complicación de la cirugía.
  • Fibromialgia.
  • Trastorno ansioso-depresivo.
  • Limitación funcional del hombro izquierdo.
  • Dolor crónico de difícil control.
  • Efectos secundarios derivados de la medicación.

La trabajadora también presentaba antecedentes de síndrome del túnel carpiano, tendinitis de De Quervain, cervicalgia, lumbalgia y posible neuropatía cubital.

No obstante, la sentencia no reconoció la incapacidad por la mera suma de diagnósticos. Lo determinante fue la repercusión conjunta de todas las patologías sobre su capacidad funcional y laboral.

Incapacidad permanente por dolor neuropático

El dolor neuropático es el que se produce como consecuencia de una lesión o alteración del sistema nervioso.

A diferencia de otros dolores que aparecen como respuesta directa a una lesión puntual, el dolor neuropático puede mantenerse en el tiempo y manifestarse mediante:

  • Quemazón.
  • Descargas eléctricas.
  • Parestesias.
  • Hormigueo.
  • Hipersensibilidad.
  • Dolor ante estímulos que normalmente no deberían producirlo.
  • Crisis de intensidad variable.
  • Dificultad para utilizar la extremidad afectada.

En el caso analizado, el dolor neuropático apareció como complicación de la intervención realizada para tratar el síndrome del desfiladero torácico.

La existencia de dolor neuropático no determina automáticamente una incapacidad permanente. Para que tenga trascendencia laboral deben acreditarse su intensidad, su persistencia, la respuesta al tratamiento y las limitaciones que produce.

La cuestión esencial es comprobar si la persona puede desempeñar un trabajo de manera regular o si el dolor impide mantener los movimientos, posturas, ritmos y niveles de atención propios de una jornada laboral.

¿Puede el dolor crónico dar lugar a una incapacidad permanente absoluta?

Sí, siempre que el dolor sea persistente, esté suficientemente acreditado y provoque limitaciones incompatibles con cualquier actividad laboral.

La incapacidad permanente absoluta no exige que la persona permanezca inmóvil o que sea incapaz de realizar cualquier actividad cotidiana.

Lo que debe valorarse es si conserva una capacidad laboral real para trabajar con:

  • Continuidad.
  • Regularidad.
  • Eficacia.
  • Rendimiento.
  • Atención.
  • Dedicación.
  • Profesionalidad.

Una persona puede ser capaz de vestirse, salir de casa, acudir a una consulta médica o realizar alguna tarea puntual y, sin embargo, no poder mantener una jornada laboral ordinaria.

El trabajo exige reiteración, cumplimiento de horarios, productividad y capacidad para afrontar las tareas durante días sucesivos. Por ello, una capacidad meramente ocasional no equivale a una capacidad laboral aprovechable.

En la sentencia obtenida por Atlante Legal, el juzgado consideró que el dolor crónico, unido a la afectación psicológica y a los efectos del tratamiento, impedía a la trabajadora realizar cualquier actividad profesional con la calidad, rapidez y eficacia que demanda un entorno laboral competitivo.

Consulte nuestra guía para obtener una incapacidad permanente por depresión y trastornos de salud mental

Incapacidad permanente de una empleada de supermercado por fibromialgia

La fibromialgia tampoco genera automáticamente el derecho a una pensión.

El diagnóstico debe acompañarse de una valoración individualizada que analice:

  • La intensidad del dolor.
  • La extensión de las zonas afectadas.
  • La fatiga.
  • Los trastornos del sueño.
  • La dificultad de concentración.
  • El tiempo de evolución.
  • Los tratamientos prescritos.
  • La respuesta terapéutica.
  • Las patologías asociadas.
  • La repercusión sobre las actividades diarias.
  • La capacidad para cumplir una jornada laboral.

La fibromialgia puede adquirir una especial relevancia incapacitante cuando concurre con otras patologías, como trastornos depresivos, lesiones musculoesqueléticas, dolor neuropático o necesidad de tratamiento analgésico de segundo o tercer escalón.

El propio blog de Atlante Legal ya explica en su reconocido artículo en el que se analiza la incapacidad permanente por fibromialgia, que los tribunales no se limitan al diagnóstico de fibromialgia, sino que examinan el grado de severidad, la evolución, los tratamientos y la repercusión funcional concreta.

En el caso de esta empleada de supermercado, la fibromialgia se integraba en un cuadro más amplio de dolor crónico, limitación física, tratamiento farmacológico y afectación emocional.

La limitación del hombro impedía realizar tareas propias del supermercado

El dictamen pericial aportado por la parte demandante objetivó una importante restricción de la movilidad del hombro izquierdo.

En particular, se constató:

  • Flexión limitada a 90 grados.
  • Abducción limitada a 50 grados.
  • Rotación externa limitada a 30 grados.
  • Imposibilidad de realizar movimientos por encima del hombro.
  • Dificultad para efectuar tareas que exigieran flexión completa o rotación externa.

Estas limitaciones tienen una repercusión directa en la profesión de dependienta de supermercado.

Colocar mercancías en estanterías, alcanzar productos, manipular cajas, mover artículos, atender determinadas secciones o mantener movimientos repetitivos requiere una funcionalidad suficiente de ambas extremidades superiores.

La trabajadora no solamente tenía dificultades para realizar esfuerzos intensos. También encontraba restricciones en movimientos cotidianos y repetidos que forman parte del núcleo esencial de su trabajo.

dolor hombro reponedor empleado supermercado

La importancia del informe médico pericial

Uno de los elementos decisivos del procedimiento fue la prueba pericial médica presentada por la trabajadora.

El juzgado otorgó mayor valor al dictamen pericial aportado por la parte demandante que al informe médico de síntesis en el que el INSS había fundamentado su denegación.

La sentencia destaca que la pericial:

  • Analizaba de forma detallada las patologías.
  • Examinaba su evolución.
  • Se apoyaba en documentación médica y pruebas objetivas.
  • Incluía el reconocimiento de la trabajadora.
  • Describía las limitaciones funcionales.
  • Valoraba los tratamientos.
  • Explicaba su repercusión sobre la capacidad laboral.

Una buena pericial de incapacidad permanente no debe limitarse a afirmar que una persona «no puede trabajar».

Debe explicar de manera comprensible:

  1. Qué enfermedades padece.
  2. Qué síntomas presenta.
  3. Qué pruebas respaldan los diagnósticos.
  4. Qué tratamientos ha recibido.
  5. Qué movimientos o actividades no puede realizar.
  6. Durante cuánto tiempo puede mantener determinadas posturas o tareas.
  7. Cómo afectan el dolor y la medicación a la atención y al rendimiento.
  8. Por qué esas limitaciones son incompatibles con el trabajo.

El juez puede valorar libremente la prueba pericial conforme a las reglas de la sana crítica y atribuir mayor fuerza al informe que identifique de forma más rigurosa el verdadero estado funcional de la persona.

El INSS había denegado la incapacidad permanente

La trabajadora inició un proceso de incapacidad temporal en enero de 2021 y permaneció de baja durante 545 días.

Posteriormente fue valorada por el Equipo de Valoración de Incapacidades. El INSS consideró que conservaba una funcionalidad global suficiente y denegó la pensión de incapacidad permanente.

La resolución administrativa describía varias patologías, pero entendía que la movilidad y la capacidad funcional se mantenían en niveles útiles.

El equipo jurídico de Atlante Legal, formuló reclamación previa. Tras su desestimación, presentó demanda ante el Juzgado de lo Social.

Este procedimiento demuestra que una denegación del INSS no impide que los tribunales reconozcan posteriormente la incapacidad.

El informe médico de síntesis y el dictamen del EVI son pruebas relevantes, pero no vinculan al juez. La jurisdicción social puede alcanzar una conclusión diferente cuando la prueba documental y pericial reflejen unas limitaciones más graves que las apreciadas durante el expediente administrativo.

Si el INSS te ha denegado la solicitud y desea saber más, visite nuestra completa guía sobre cómo solicitar una pensión de incapacidad permanente.

La medicación para el dolor también puede limitar la capacidad laboral

La sentencia tuvo en cuenta que la trabajadora estaba recibiendo tratamiento con analgésicos que le producían:

  • Somnolencia.
  • Falta de atención.
  • Dificultad para mantener la concentración.
  • Limitaciones para atender a otras personas.

En el juicio también se acreditó la utilización de medicamentos del tercer escalón analgésico, nuevos ansiolíticos y antidepresivos, así como la derivación a una unidad de dolor crónico.

Los efectos secundarios del tratamiento forman parte de la valoración de la incapacidad permanente.

No sería correcto valorar la capacidad laboral como si la persona no necesitara medicación. Cuando el tratamiento es imprescindible para controlar el dolor, deben analizarse tanto sus beneficios como sus consecuencias adversas.

La somnolencia, la falta de concentración o el enlentecimiento pueden resultar incompatibles con actividades que exijan:

  • Atención al público.
  • Manejo de dinero.
  • Uso de maquinaria.
  • Cumplimiento de ritmos.
  • Toma de decisiones.
  • Vigilancia.
  • Concentración sostenida.

Estas exigencias concurren en muchos de los puestos que puede desempeñar una empleada de supermercado.

Dolor crónico y trastorno ansioso-depresivo

El dolor persistente no afecta solamente al plano físico.

Cuando se mantiene durante años y responde de manera insuficiente a los tratamientos, puede generar consecuencias sobre el sueño, el estado de ánimo, la concentración y las relaciones personales.

En este caso, la trabajadora había desarrollado un síndrome adaptativo y un estado de ansiedad de difícil control. Había precisado tratamiento por especialistas en psiquiatría y psicología.

El juzgado valoró conjuntamente:

  • El dolor crónico.
  • Las limitaciones físicas.
  • La afectación psicológica.
  • La dificultad para relacionarse.
  • La pérdida de atención.
  • Los efectos de la medicación.

Esta valoración conjunta es esencial. Las enfermedades no deben analizarse como compartimentos independientes cuando sus efectos se potencian entre sí.

¿Por qué se reconoció una incapacidad absoluta y no solamente una incapacidad total?

La incapacidad permanente total impide desarrollar la profesión habitual, pero permite trabajar en otra actividad diferente.

La incapacidad permanente absoluta impide ejercer cualquier profesión u oficio con unas condiciones mínimas de continuidad, eficacia y profesionalidad.

En este caso, las limitaciones del hombro y del miembro superior eran claramente incompatibles con el trabajo de empleada de supermercado.

Sin embargo, la situación no se detenía ahí.

La trabajadora también presentaba:

  • Dolor neuropático persistente.
  • Fibromialgia.
  • Dolor crónico generalizado.
  • Somnolencia provocada por la medicación.
  • Falta de atención.
  • Trastorno ansioso-depresivo.
  • Dificultad para relacionarse con otras personas.
  • Necesidad de tratamiento especializado.

Esta combinación impedía considerar que pudiera realizar con normalidad otro trabajo más ligero o sedentario.

El juzgado concluyó que no podía trabajar con la continuidad, diligencia y profesionalidad mínimas exigibles. Por ello, reconoció el grado de incapacidad permanente absoluta solicitado como pretensión principal.

Atlante Legal es un bufete de abogados altamente especializado en procedimientos por incapacidad permanente absoluta

Los trabajos sedentarios también exigen una capacidad laboral mínima

En muchos procedimientos de incapacidad, el INSS sostiene que la persona podría desempeñar un trabajo sedentario. Sin embargo, trabajar sentado no significa trabajar sin exigencias.

Un puesto sedentario también puede requerir:

  • Mantener una postura durante horas.
  • Concentrarse.
  • Atender llamadas o clientes.
  • Manejar un ordenador.
  • Realizar movimientos repetitivos con brazos y manos.
  • Cumplir objetivos.
  • Respetar horarios.
  • Mantener la asistencia y la puntualidad.
  • Trabajar sin pausas imprevisibles.
  • Responder con rapidez y eficacia.

Una persona con dolor intenso, somnolencia, pérdida de concentración o crisis frecuentes puede no estar capacitada para realizar tampoco una actividad sedentaria.

Por eso, la valoración no puede limitarse a afirmar que conserva movilidad suficiente para permanecer sentada. Debe determinarse si dispone de la resistencia, atención, regularidad y rendimiento que exige una relación laboral.

¿Qué pensión obtuvo la trabajadora?

La sentencia declaró a la empleada de supermercado en situación de incapacidad permanente absoluta derivada de enfermedad común.

La prestación reconocida consistió en:

  • El 100 % de la base reguladora.
  • Una base reguladora de 1.244,53 euros mensuales.
  • Efectos económicos desde el 16 de mayo de 2023.
  • Derecho a las mejoras y revalorizaciones legalmente establecidas.

La cuantía concreta de una pensión de incapacidad depende de factores como la contingencia, las bases de cotización y el grado reconocido.

La Seguridad Social define la incapacidad permanente como una prestación destinada a compensar la pérdida de ingresos cuando la capacidad laboral queda reducida o anulada por una enfermedad o accidente.

Si presenta limitaciones que le impiden desempeñar su trabajo, quizás le resulte de utilidad nuestra guía en la que explicamos los requisitos para solicitar una incapacidad permanente

Descargue la sentencia obtenida por Atlante Legal

La resolución se ofrece en una versión anonimizada, en la que se han eliminado o generalizado los datos personales y aquellos elementos que podrían permitir identificar a la trabajadora. Esta medida permite dar a conocer el criterio jurídico de la sentencia y el resultado obtenido por Atlante Legal, preservando al mismo tiempo la privacidad de la clienta y la confidencialidad de sus datos médicos y laborales.

Descargue nuestra Sentencia

Claves de la sentencia obtenida por Atlante Legal

La resolución permite extraer varias conclusiones útiles para otros procedimientos de incapacidad permanente por dolor neuropático o fibromialgia.

🛒 La profesión debe describirse de forma concreta

No basta con indicar que una persona trabaja como dependienta.

Debe explicarse si repone productos, atiende caja, manipula mercancías, realiza alcances, trabaja de pie o debe mantener movimientos repetitivos.

🩺 El diagnóstico no es suficiente

La fibromialgia o el dolor neuropático deben traducirse en limitaciones funcionales concretas.

🧩 Debe valorarse el cuadro médico completo

Las limitaciones físicas, el dolor, la salud mental y la medicación deben analizarse conjuntamente.

🔄 Las adaptaciones fallidas pueden servir como prueba

Cuando la empresa intenta diferentes reubicaciones y la trabajadora continúa sin poder desempeñar las tareas, se refuerza la existencia de una incapacidad laboral real.

💊 Los efectos adversos de la medicación son relevantes

La somnolencia o la falta de atención pueden impedir tanto trabajos físicos como empleos sedentarios.

📄 La prueba pericial puede corregir la valoración del INSS

Una pericial sólida, apoyada en informes públicos y pruebas objetivas, puede demostrar que las limitaciones son mayores que las reflejadas por el EVI.

⚖️ La capacidad laboral debe ser real, no teórica

No basta con que la persona pueda ejecutar alguna actividad aislada. Debe poder trabajar todos los días con regularidad, eficacia y rendimiento.

¿Qué hacer si el INSS deniega una incapacidad por dolor neuropático o fibromialgia?

Una resolución denegatoria debe estudiarse de manera individual, ya que cada caso puede tener un enfoque jurídico diferente. 

Con carácter general, conviene:

  1. Revisar el dictamen-propuesta del EVI.
  2. Solicitar el informe médico de síntesis.
  3. Examinar la resolución del INSS.
  4. Comprobar los plazos de reclamación.
  5. Reunir los informes de especialistas.
  6. Obtener la documentación de la unidad del dolor.
  7. Identificar los efectos secundarios de la medicación.
  8. Describir las funciones reales de la profesión.
  9. Valorar la necesidad de una pericial médica.
  10. Presentar reclamación previa y, en su caso, demanda judicial.

Atlante Legal cuenta con una guía específica sobre cómo solicitar una pensión de incapacidad permanente, en la que se explican los principales pasos y la documentación necesaria.

Documentación importante para reclamar

Para estudiar una incapacidad permanente por dolor neuropático y fibromialgia pueden ser útiles:

  • Resolución del INSS.
  • Dictamen-propuesta del EVI.
  • Informe médico de síntesis.
  • Reclamación previa.
  • Informes médicos de los servicios que hayan valorado al paciente.
  • Historia de salud de atención primaria
  • Pruebas de diagnóstico.
  • Hoja de tratamiento.
  • Evaluaciones del servicio de prevención si existen
  • Descripción de funciones.
  • Periodos de incapacidad temporal.
  • Vida laboral y bases de cotización.

No todos los documentos tienen la misma importancia en cada caso. El estudio debe centrarse en aquellos que permitan acreditar la repercusión funcional de las enfermedades.

Preguntas frecuentes

Sí. Dependerá de sus enfermedades, sus limitaciones y las tareas que realice.

Las restricciones de hombros, brazos, manos o columna pueden impedir funciones como reponer, manipular productos, cobrar, alcanzar mercancías o mantener posturas durante toda la jornada.

No de forma automática.

Puede dar lugar a una incapacidad absoluta cuando provoca dolor, fatiga, dificultades cognitivas u otras limitaciones incompatibles con cualquier actividad laboral.

Sí, cuando es crónico, intenso, resistente al tratamiento y limita de forma significativa la capacidad de trabajar.

La movilidad debe valorarse de manera funcional.

Conservar algunos movimientos no significa necesariamente poder repetirlos durante una jornada, soportar cargas o mantener un ritmo profesional.

Sí. La somnolencia, la falta de atención, el enlentecimiento y otras reacciones adversas deben incorporarse a la valoración.

Sí.

Las actividades domésticas se realizan normalmente con libertad de horarios, pausas y ayuda. No son equivalentes a una jornada laboral sometida a productividad y disciplina empresarial.

No es obligatoria en todos los procedimientos, pero puede resultar muy importante cuando la valoración del EVI no refleja adecuadamente las limitaciones.

La incapacidad total impide ejercer la profesión habitual. La absoluta impide desarrollar cualquier trabajo con las condiciones mínimas exigibles.

¿Trabajas en un supermercado y tus problemas de salud te impiden continuar?

En Atlante Legal estudiamos procedimientos de incapacidad permanente por dolor neuropático, fibromialgia, enfermedades musculoesqueléticas y trastornos de salud mental.

Nuestro equipo de abogados especializados en incapacidad permanente analiza la resolución del INSS, la documentación médica, las funciones del puesto y la posibilidad de reclamar judicialmente.

Prestamos asistencia desde nuestras oficinas de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife. Llevamos más de 30 años de atendiendo asuntos de incapacidad permanente en todo el territorio nacional.

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