«Tengo artrosis y no puedo con mi trabajo, pero el INSS me dice que es algo normal de la edad.» Es una de las frases que más oímos en el despacho, y resume el verdadero problema de la incapacidad permanente por artrosis: no se reconoce por tener la enfermedad, sino por la gravedad real de sus secuelas.
La artrosis es degenerativa y muy frecuente a partir de cierta edad, y precisamente por eso el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) tiende a restarle importancia. Pero «habitual» no significa «leve»: cuando la artrosis alcanza entidad suficiente y deja secuelas objetivables que te impiden trabajar, abre la puerta a una pensión de incapacidad.
En este artículo te explicamos qué exige la ley, por qué el diagnóstico por sí solo no basta, cómo se rebate el argumento de «es propio de la edad» y qué pruebas necesitas para que la artrosis se reconozca.
Índice de contenidos
- Artrosis e incapacidad: por qué el diagnóstico no basta
- Qué exige la ley: secuelas graves, objetivables y definitivas
- Los grados de incapacidad y la artrosis
- «Es propio de la edad»: el motivo estrella de denegación
- Cómo demostrar que tu artrosis tiene entidad suficiente
- Artrosis y profesión: cuándo te impide tu trabajo
- Preguntas frecuentes sobre la artrosis y la incapacidad
- Cómo podemos ayudarte
1. Artrosis e incapacidad: por qué el diagnóstico no basta.
La clave de todo está en una idea que conviene interiorizar desde el principio: la incapacidad permanente no se concede por un diagnóstico, sino por sus consecuencias funcionales. Dos personas con la misma artrosis de rodilla pueden tener resultados opuestos ante el INSS según el grado de deterioro, el dolor, la limitación de movimiento y, sobre todo, el tipo de trabajo que desempeñan.
Por eso la pregunta correcta no es «¿la artrosis da incapacidad?», sino «¿mi artrosis, con mis secuelas y en mi profesión, me impide trabajar?». Ahí es donde se gana o se pierde el expediente.
33%
la pérdida de rendimiento que define la incapacidad parcial
4
los grados de incapacidad permanente que reconoce la ley
55
años desde los que la total puede cualificarse con un 20% más
2. Qué exige la ley: secuelas graves, objetivables y definitivas.
El artículo 193 de la Ley General de la Seguridad Social define la incapacidad permanente como la situación de quien, tras el tratamiento prescrito, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas, que disminuyen o anulan su capacidad laboral.
Esa definición es, en realidad, la hoja de ruta de cualquier reclamación por artrosis. Fíjate en las tres exigencias:
⚖️ Las tres llaves del artículo 193. Tu artrosis debe ser grave (no un desgaste leve), objetivable (demostrable con pruebas: radiografías, resonancias, exploración) y definitiva (estabilizada, sin expectativa real de mejora tras agotar el tratamiento). Si falta una, el expediente se tambalea.
La palabra decisiva es "objetivable". La artrosis duele, pero el dolor no se mide; lo que el INSS y los tribunales valoran son los hallazgos objetivos (el grado radiológico, la limitación de la movilidad, las deformidades, la respuesta a los tratamientos) y, a partir de ellos, las limitaciones funcionales reales.
3. Los grados de incapacidad y la artrosis.
La ley clasifica la incapacidad permanente en cuatro grados según cuánto reduzca tu capacidad de trabajo. La artrosis puede encajar en cualquiera de ellos según su gravedad y tu profesión.
| Grado | Qué significa | Artrosis: cuándo |
|---|---|---|
| Parcial | Reduce al menos un 33% tu rendimiento, sin impedir las tareas esenciales. | Artrosis que merma claramente tu desempeño pero te permite seguir. |
| Total | Te inhabilita para tu profesión habitual, aunque puedas hacer otra. | Artrosis que impide tu trabajo concreto (esfuerzo, bipedestación, manos). |
| Absoluta | Te inhabilita para toda profesión u oficio. | Artrosis poliarticular severa con dolor y limitación generalizados. |
| Gran invalidez | Además, necesitas ayuda de otra persona para los actos esenciales. | Casos extremos con pérdida grave de autonomía. |
Un matiz útil: la incapacidad permanente total puede incrementarse en un 20% adicional (la llamada "total cualificada") a partir de los 55 años, cuando por la edad, la falta de formación y las circunstancias del entorno es difícil encontrar otro trabajo. En perfiles de artrosis avanzada con trayectorias en oficios físicos, este matiz pesa.
4. "Es propio de la edad": el motivo estrella de denegación.
Si te han denegado la incapacidad por artrosis, es muy probable que la resolución hable de cambios "degenerativos propios de la edad" o de una artrosis "sin repercusión funcional relevante". Es el argumento más habitual del INSS, y no siempre se sostiene.
Que la artrosis sea degenerativa y frecuente no la convierte automáticamente en irrelevante. Lo que importa, según la propia ley, es si las secuelas son graves y objetivables, no si la causa es la edad. La doctrina judicial reiterada insiste en esta misma idea: hay que valorar la limitación funcional concreta del trabajador y su impacto en su profesión, no descartar la incapacidad por el mero hecho de que el origen sea degenerativo.
Por eso una denegación con esa motivación genérica es, muchas veces, recurrible: si frente a "es de la edad" se acredita una limitación funcional seria, documentada y vinculada a las exigencias del puesto, el argumento del INSS pierde fuerza. Es exactamente el tipo de resolución que estudiamos cuando alguien llega tras un alta médica del INSS o una denegación de incapacidad.
5. Cómo demostrar que tu artrosis tiene entidad suficiente.
Ganar el reconocimiento es, sobre todo, una cuestión de prueba. La artrosis no se reconoce con quejas, sino con un expediente médico-jurídico sólido que objetive las secuelas y las conecte con tu trabajo.
📋 Lo que de verdad mueve la balanza.
- Pruebas de imagen actualizadas (radiografías, resonancia, TAC) con el grado de artrosis.
- Informes de especialista (traumatología, reumatología, rehabilitación) sobre la limitación funcional.
- Constancia de los tratamientos agotados (infiltraciones, rehabilitación, cirugía) sin mejoría.
- Descripción precisa de las tareas y exigencias físicas de tu profesión habitual.
- En su caso, informe pericial médico independiente que traduzca las secuelas en limitaciones laborales.
La pieza que más se descuida es la última conexión: relacionar tus limitaciones con las exigencias reales de tu puesto. El INSS utiliza para ello su Guía de Valoración Profesional, que cruza patología y profesión para medir tu capacidad de trabajo. Conviene conocerla, porque es el mismo prisma con el que te van a evaluar:
6. Artrosis y profesión: cuándo te impide tu trabajo.
La misma artrosis tiene un valor incapacitante distinto según el oficio. Una gonartrosis (rodilla) avanzada puede ser incompatible con un trabajo que exige bipedestación o carga, y compatible con uno sedentario. Una artrosis en las manos golpea de lleno a quien depende de la destreza manual.
Esta lógica —relacionar la lesión articular con las exigencias del puesto— es la misma que aplicamos en otras patologías del aparato locomotor que ya hemos analizado en el blog. Si tu caso combina varias dolencias o quieres ver cómo se argumenta en supuestos próximos, te será útil leer sobre la incapacidad permanente por artrodesis lumbar, la incapacidad por hernia discal, el síndrome del túnel carpiano o la tendinitis crónica. Y si vas a iniciar el procedimiento, conviene repasar los requisitos para solicitar una incapacidad permanente y cómo solicitar la pensión.
7. Preguntas frecuentes sobre la artrosis y la incapacidad.
8. Cómo podemos ayudarte.
Atlante Legal es el consultor líder en Canarias en materia de incapacidad permanente y uno de los referentes a nivel nacional, con amplia experiencia también en el reconocimiento del grado de discapacidad y en otros derechos y prestaciones de la Seguridad Social. En los casos de artrosis no nos quedamos en el diagnóstico: estudiamos la historia clínica, objetivamos las secuelas, las conectamos con las exigencias de tu profesión y construimos la reclamación sobre la prueba y la norma, lejos del modelo impersonal de reclamaciones en masa.
Asesoramos de forma presencial desde nuestras sedes de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, a través de nuestro partner en Madrid, y por videoconferencia en todo el territorio nacional. Si el INSS te ha denegado la incapacidad por artrosis o estás a punto de solicitarla, cuanto antes revisemos tu expediente, mejor: los plazos para reclamar son cortos.
Para profundizar, puedes leer también nuestros artículos sobre los requisitos de la incapacidad permanente, sobre cómo un alta médica del INSS acabó en una incapacidad absoluta y nuestra página de servicio de abogados de incapacidad permanente.
🏛️ Servicios que prestamos
✔ Solicitud de incapacidad permanente en todos sus grados.
✔ Impugnación de altas y denegaciones del INSS.
✔ Reclamación por artrosis y patologías del aparato locomotor.
✔ Revisión de grado por agravamiento.
✔ Coordinación de prueba pericial médica.
✔ Reclamación previa y demanda ante el Juzgado de lo Social.
✔ Asesoramiento a profesionales sanitarios y al sector salud.
✔ Estudio médico-jurídico individualizado del expediente.
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